sábado, 30 de julio de 2016

NO TE DETENGAS - WALT WHITMAN

Buenos días, buenas tardes, buenas noches amantes de las letras.

Hoy traigo un poema de Walt Whitman que escuché en el programa de radio La hora de la Absenta de la Universidad de León y me apetecía mucho compartirlo con vosotros. 


No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...

9 comentarios:

  1. Mira, no soy mucho de poesía, pero me suelo hacer con libros para leer un poco de vez en cuando. Y este poema ¡¡ME HA ENCANTADO!! Gracias por descubrírmelo.

    bsos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias!! Me alegro de que te guste! Un placer compartirlo.
      Besos

      Eliminar
  2. ¡Hola!
    Yo de Whitman hice un trabajo así que me tuve que leer Leaves of Grass entero y la verdad es que me gustan mucho sus poemas.
    Un besito <3

    ResponderEliminar
  3. hola,
    gracias por compartir el poema, la verdad es que no me va mucho la poesia pero viene bien de vez en cuando leer un poema que te haga pensar y te llene de sentimientos,

    un besito

    ResponderEliminar
  4. Hola! Muchas gracias por pasarte por mi blog y seguirme, yo también me quedo por tu blog.

    Muchas gracias por compartir el poema, es muy bonito, aunque a mi la poesía se me hace pesada, no puedo leer mucho seguida.

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  5. Whitman, siempre maravilloso e inspirador. Lo leí hace tanto tiempo que ya no lo recordaba, mil gracias.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  6. Hola! Me encanta simplemente me ha chiflado. Ya puse a Whtiman en una de mis entradas y es que escribe maravillosamente.
    Un beso y nos leemos!

    ResponderEliminar
  7. Hola; podrían corroborar si en realidad es de Whitman esta "poesía"?, o bien una recopilación de versos de distintos poetas. En todo caso, ¿cuándo la compuso?, ¿en qué publicación la realizó (libro)? y algún otro dato que corrobore esto. Muchas gracias.

    ResponderEliminar

  8. El Kitsch y la palabra.

    En la red anda circulando un bodrio atribuido a Whitman y que no es más que un cursi intento que no le presta ni siquiera a los autores consagrados de la autoayuda. Lo han titulado “No te detengas”. Debo decir que ese texto no es de Whitman, que no le llega a los talones y que es, además, una oda a la ridiculez.

    Vivimos en la era del kitsch, la cursilada que ha tomado los ribetes de milagro, la usurpación, lo reductible de toda esencia y la sensiblería que no es más que el vano intento de colmar la vida anímica con frases huecas y golpes de pecho ante altares de fantasía.

    Es muy fácil de distinguir toda cursilada, cuando no se ha sido previamente pasto de esa maquinaria de mentiras que se ampara tras la industria del “mass media”. Lo cursi es su baratija, que se vende cual piedra preciosa. Lo medios de comunicación de masas son una maquinaria especializada en asesinar el alma y todo culto espiritual. Debemos alejarnos de esa maquinaria que, como Cronos, todo lo devora. Y cada vez que entráramos en contacto con ella, nuestra misión debería ser la de poner en duda cualquier frase o noción que pretenda legarnos. Pero como, grosso modo, hemos acallado al alma, nos hemos inventado una. Resulta más cómodo fingir que somos “alguien” a meramente ser quienes somos. Pero atención, esa alma no es más que un doble, una falsía, pues ni siquiera llega a actor de reparto, un subterfugio del disimulo para engatusar al necio más cercano y aparentar que estamos vivos.

    Hay que volver al libro, a aquel bien innominado que sólo conversa con nosotros en la más absoluta de las soledades. Que haya sesiones de lecturas colectivas y que sirvan de estimulante para la conversa y fomento del leer, bien me parece, pero la lectura es un bien estrictamente personal, individual y que debe cumplirse en soledad. Cuando estás leyendo a todo dar, esto es, cuando estás imbuido en una maravilla, te molesta que distraigan tu atención con cualquier palabra del diario quehacer, ¿no es así? Ello se debe a que es el alma quien conversa; en esos momentos estamos en otro estado del ser, uno -por cierto- muy distinto al mecanizado modo en que hemos permitido que conviertan nuestro trato con el prójimo. Claro, al decir que hay que volver al libro, tácitamente he querido decir que hay que volver es a la palabra ancestral, originaria. Y ello no es fácil cuando se vive sumergido en un mundo que es un gran almacén de falsedades. Tiene toda persona, por lo tanto, que mantener en estado de alerta su curiosidad vital, a fin de poder discernir lo que es literatura y lo que es camelo o falsía creada para domesticarle.

    Estos bodrios digitales de autoayuda (y que, por desgracia, son llevados al papel) lo que pretenden es atribuir la cursilada a autores –no importa si anónimos o consagrados- cuya palabra lo que ha buscado es enaltecer al ser humano por medio del culto del espíritu. Y eso es un acto que me indigna. Pues es un campante delito. El “mass media” es una industria creada para domeñar al vulgo y convertirlo en ovejitas.

    La misma miseria han cometido con Borges, al atribuirle, hace años, un texto detestable que hubiera sonrojado al argentino.

    .
    (30 de Octubre de 2016, amanecer)

    ResponderEliminar